El talento de Galliano fue su suerte y su condena. El don de este gran genio le llevó a abrazar el codiciado éxito que muchos han perseguido en la moda a lo largo de la historia. Pocos nombres pueden presumir de una tipografía elegante y mayúscula en el libro de la industria: Coco Chanel, Christian Dior, Yves Saint Laurent. Otros tantos como Elsa Schiaparelli o Hubert de Givenchy dejaron en los anales huellas menos profundas.

John Galliano decidió explotar su clarividencia en el diseño olvidando que esta gran facultad podía destrozarlo. Y así lo hizo. Trabajar demasiado –por aquel entonces llevaba las colecciones de prêt-à-porter de la Casa Dior, la alta costura y su propia firma– llevaron al gibraltareño a sumirse en una depresión que desencadenó los desafortunados comentarios racistas en una cafetería de París que terminaron con el despido de éste en la maison francesa.

En la última colección que diseñó para Dior –y que se presentó sin él– se podía percibir perfectamente su ausencia. La forma en la que se abrocha un cinturón o se sostiene un bolso, que puede ser una decisión de última hora tomada por un diseñador en el backstage justo antes de comenzar el desfile, es fundamental a la hora de sentenciar lo que será tendencia la próxima temporada. Y su figura no pudo formar parte de ese asunto ni siquiera para despedir el que había sido su puesto durante más de diez años.

El error de este gran creador fue no tener concepción empresarial. Entregarse en cuerpo y alma a lo que hacía sin percibir que las ventas de sus últimas colecciones estaban bajando. Podía elaborar un perfecto patrón pero no sabía llevar un negocio.

En su triunfante trayectoria llena de excesos y presentaciones teatrales encontramos el desfile del 60 aniversario de Dior celebrado en los jardines de L’Orangerie en el Palacio de Versalles. Podemos deleitarnos con las lecciones de destreza, experiencia y arquitectura de las que Galliano presumía. Comenzando con un homenaje al New Look –como lo bautizó Carmel Snow en 1947 durante la primera colección de Alta Costura de Christian Dior–, Gisele Bundchen y Raquel Zimmerman recuerdan al modisto francés llegando incluso a flexionar sus cinturas hacia adelante. Romance y delicadeza en una colección inspirada fundamentalmente por grandes pintores de la historia. Desde Goya hasta Picasso, pasando por Zurbarán. Desde Velázquez hasta El Greco. No falta el rojo en los labios de algunas de las maniquíes más bellas del mundo o el leopardo en el corsé de Naomi Campbell para rendir culto a Monsieur Dior. Entre otras, Natasha Poly, Linda Evangelista, Amber Valleta y Shalom Harlow exquisitamente pintadas convierten el desfile en una especie de obra de teatro de la que el otrora creador de la nueva silueta para la mujer en los años 50 se sentiría orgulloso.

Puede que hoy las musas que desfilan para la Maison Martin Margiela –ahora sencillamente Maison Margiela desde que el gibraltareño se encuentra al frente– no lleven máscaras. Que a la orilla en la que se encuentra Galliano hayan llegado naufragando y con el pelo mojado y las ropas desgastadas –como en la presentación de Artisanal, su primera colección de alta costura para la casa–.

Pero la conversación está ahí. Galliano mete sus símbolos –como la cinta de plumas que una de las modelos lleva en la cabeza y que yo veo como un claro homenaje a la portada de Kate Moss para The Face en 1990– sin olvidar los códigos del belga. No sé qué quiso demostrar Galliano con esta colección pero el resultado me parece asombroso. Desde las claves minimalistas y la deconstrucción de Margiela reflejados, por ejemplo, en un vestido rojo de terciopelo con el cuello Mao hasta las representaciones de Giuseppe Arcimboldo en el abrigo rojo.

Galliano ha encontrado un nuevo hogar. Está de vuelta. Así lo demostró en un desfile que comenzó 15 minutos tarde por la demora de su íntima Kate Moss. La emoción era palpable y abrumadora. Se podía ver en la cara desencajada de Manolo Blahnik mientras aplaudía al término del desfile. Se notaba, en la nueva imagen de este gran creador de sueños. Con bata blanca y sin traje de torero.

artisanal1theface

artisanal2arcimboldo

artisanal3gallianomargiela

Nota: A la izquierda, imágenes de Artisanal: primera colección de John Galliano para Maison Martin Margiela. Alta Costura p/v 2015. A la derecha portada de Kate Moss para The Face en 1990, Obra de Giuseppe Arcimboldo y Galliano al término del desfile de Artisanal. Me ha sido imposible poner pie de foto porque se descuadraba la página. 

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