Guardo con especial cariño el número de diciembre de Vogue España en 2012. La portada me parece deliciosa: Kate Moss aparece en primer plano manteniendo una mirada que cuesta descifrar. No sé si busca transmitir desafío o sumisión, arrogancia o delicadeza, perversión o tristeza. Con el rostro cubierto por una frágil redecilla de Dior con pretensiones de rendir un homenaje a España es fotografiada por Mario Testino, considerado por muchos el mejor fotógrafo de moda del mundo –que no de la historia, debido a que Helmut Newton dejo el listón a la altura de las estrellas–. La España de charanga y pandereta que describe Antonio Machado en su poema El mañana efímero toma forma en el interior de la revista con fotografías que buscan evocar la esencia flamenca y el jolgorio y griterío de nuestro país que muchos consideran nuestra espina dorsal.

Así nos ve medio mundo y de la misma forma Mario Testino. Natasha Poly, Eva Herzigova e Isabeli Fontana celebran las tradiciones españolas y recrean nuestra gastronomía luciendo impecables creaciones de Alta Costura entre una guerra de tomates que festeja la Tomatina de Buñol, comen con las manos un “bocata” de calamares sin importar su perfecta manicura o se empapan de vino enfundadas en trajes de látex como si de las hijas del Dios Baco se tratasen.

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Natasha Poly y Eva Herzigova. Vogue España Diciembre 2012. Fotografía Mario Testino

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Eva Herzigova y Natasha Poly. Vogue España Diciembre 2012. Fotografía Mario Testino

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Eva Herzigova, Natasha Poly e Isabeli Fontana. Vogue España Diciembre 2012. Fotografía Mario Testino

Pero esta es la alabanza a España a la que nos tienen acostumbrados. La España llena de tradiciones e imperfecciones, vieja y estancada.  La España de toreros y lunares, de siestas y aires folklóricos. Me sorprende que todo el mundo –o al menos mi entorno más cercano– halagara la última campaña de Dolce & Gabbana, porque a mí no deja de parecerme más de lo mismo. Bianca Balti –que está guapa hasta decir basta– e Irina Sharipova (junto a Blanca Padilla y Vittoria Ceretti que no me dicen absolutamente nada) vuelven a codearse con los iconos más añejos de nuestro país: señoras mayores sentadas en la puerta, toreros, palmas y flamenco.

Hubo un tiempo en el que los homenajes a nuestra patria eran mucho más bonitos y sutiles. Yves Saint Laurent dio muestra de ello en 1979 recordando a Pablo Picasso con su colección de Alta Costura de otoño-invierno y volvió a hacerlo en 1988 con la colección de alta costura primavera-verano que llegó a aparecer en la portada de marzo de Vogue Paris. Saint Laurent concedía un carácter único a estas prendas e inhalaba estas obras de arte del pintor español para crear fabulosos vestidos y chaquetas. Incluso llegó a inspirarse en su hija, Paloma Picasso, que retroalimentaba la relación creando joyas para Yves. También recuerdo un desfile maravilloso para conmemorar el sesenta aniversario de la Maison Dior, en el cual hay una parte con fondo de cante flamenco en directo. Desfile en el cual apareció el gran John Galliano al final para saludar vestido de torero recordando sus orígenes. E igualmente Lacroix tomó como inspiración nuestra tierra.

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Irina Sharipova, Vittoria Ceretti, Blanca Padilla, Bianca Balti y José María Manzanares. Dolce & Gabbana primavera-verano 2015

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Chaqueta y vestido inspirados en Pablo Picasso. Yves Saint Laurent

Es fácil reconocer a una española vestida de flamenca al lado de la Giralda o la Maestranza, pero me resulta difícil pensar en una mujer que represente el estilo español de forma menos evidente. ¿Podríamos mostrar nosotros a una mujer fumando un cigarrillo que represente a España? Los franceses lo llaman ‘allure’. Pero parece que nosotros no podemos exponer una marca distintiva sin disociarnos de nuestros símbolos. ¿Hubiera parecido española Jessica Stam –con su mirada fría y alejada– de no haber sido por la compañía del torero y las flamencas o la Plaza de España como fondo?

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Jessica Stam para Harper’s Bazaar US. Agosto 2010

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Jessica Stam para Harper’s Bazaar US. Agosto 2010

España es mucho más que fiestas y sevillanas. Es también el refinamiento y la elegancia de Balenciaga que nació en el norte. Es terciopelo y bordados. Y una mezcla de culturas. Pero no sabemos aprovecharlo y aprendemos a quejarnos. Amaya Arzuaga se queja porque en España ni siquiera tiene que pagar a las modelos mientras que en París lo hace incluso con los baños. Aquí los diseñadores se nutren de subvenciones para poder presentar sus colecciones en MBFWM cada temporada. Cómo si la moda tuviera que ser financiada. Cómo si tuviéramos que auxiliar a Davidelfin para que después del desfile aparezca en una comedia española pasándoselo bomba con sus amigos Pelayo –ya no- y Bimba. Que no digo que esté mal subvencionar la cultura porque lo prefiero a los gastos absurdos de políticos corruptos, pero no podemos permitir que las labores de marketing y publicidad de diseñadores nacionales como Maria Escoté se basen en retwittear comentarios que dicen lo fantásticos que son sus vestidos porque Raquel Sánchez Silva lleva puesto uno de ellos en Supervivientes.

España es arte. Dalí, El Greco y Las Meninas de Velázquez. Herencia artística y cultural. Es esa otra cara que pocas veces se muestra, que se aleja de los tópicos y que nos demuestra que cualquier tiempo pasado fue mejor.

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Inspiración Yves Saint Laurent en Picasso

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Dita Von Teese con vestido de Lacroix inspirado en España

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Dolce & Gabbana primavera-verano 2008. Vestidos inspirados en la pintura contemporánea

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